La elección

Todo empieza cuando haces el cambio de armario y te das cuenta que te hacen falta varias cosas, entre ellas unas sandalias.

Vale, piensas tengo que comprarme unas sandalias.

¿Pero cuáles?,¿cómo?.

Te decides a mirar primero por internet para ir aclarando tus dudas.

Quiero unas que sean para todo trote, pero que también me valgan para ir arreglada pero informal.

Que sean cómodas, pero a la vez bonitas, aunque las que ves con pinta de cómodas me recuerdan a las señoras que viven en el pueblo y las usan tanto para estar por casa como para ir al campo, y las descartas.

Ves otras que crees que te pueden valer, pero te das cuenta que para ir en vaqueros están bien, pero para un vestidito se dan de hostias.

Y hay infinidad de modelos. Las hay con tacón, sin tacón, abiertas, chanclas, etc.

Al final te vas a una zapatería a verlas.

Menudo marrón.

¡Si solo quiero unas puñeteras sandalias, jobar!.

Al final sales de la tienda, con unas para la playa, otras para ir a por el pan y otras para vestir, pero cuando vas a cenar a una terraza simplemente no te viene bien ninguna de las que te compraste.

Y otra vez vuelta a empezar.

Vuelves a la zapatería a por unas para lo primero que pensastes, y vuelves a salir con otros tres pares de sandalias.

De las cuales sólo te pones las últimas para todo. Y las otras doscientas las olvidas.

Porque por ejemplo, tienes una boda.

Pero de las quinientas sandalias que tienes no te van bien con el vestido que has elegido.

Y vuelves a comprar otras.

Vamos que al final tienes una zapatería en casa sin darte cuenta.

Y lo peor de todo es que cuando vuelves el año siguiente ha hacer el cambio de armario estás con el mismo problema.

Lo peor de todo es que no te deshaces de ninguna por eso que las mujeres llamamos; el por si acaso.

Solución:

Ir descalzas. Esto nos ahorraría más de un quebradero de cabeza.

Claro que tú problema es qué sandalias me pongo o me compro.

Pero tu pareja lo vé como una falta de sentido común. (Llámese locura encubierta).

Ya que no entienden la decisión tan importante que es ir con unas alpargatas, chanclas o unas sandalias para cada ocasión.

Para ellos sólo exiten las de la playa, las de casa y las de salir. Vamos una para cada ocasión.

¡Qué incertidumbre de vida!

Admin-2017

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